El topónimo o nombre del lugar de la Vid proviene del sustantivo latino “Vitem” la conocida vid. El homónimo burgalés de Bureba era citado en la documentación de Oña como “La Vithe” en el año 1011 y el palentino es citado en la documentación de Alfonso VIII como “La Vit” en una donación a San Andrés de Arroyo y ya a mediados del siglo XIV conforme al Becerro de Beneficios leonés se la cita como la Vid. En las proximidades de la localidad se asentaron tropas romanas y se hallaron villas entre el entonces San Jarde y La Vid, tal y como demuestran los hallazgos en el pago de “Arromanos”.

Era también citada esta localidad de la Ojeda en 1059 en los diplomas de Fernando I cuando se litigaban las fronteras con el obispado de León. Lamentablemente no aparece La Vid en el becerro de las Behetrías de Castilla de mediados del siglo XIV.

El historiador Pascual Madoz nos asegura que a mediados del siglo XIX La Vid contaba con 70 casas de pobre constitución, tenía una escuela de primeras letras a la que solían acudir 50 alumnos, que en su jurisdicción se encontraba el poblado de Quintanilla de la Vid , contaba con un molino harinero y disponía de 51 vecinos, esto es, 255 habitantes.

Quintanilla de la Vid: Ya despoblada, cuenta con algunos restos romanos, basas y fustes de columnas, cerámica etc. Su iglesia estaba dedicada a Santa Maria. Según el becerro de las Behetrías de 1352 era villa de abadengo perteneciente a San Andrés de Arroyo, pagaban sus vecinos a la abadesa Martiniega fumazga y siete gallinas por navidad. Dependió de la encomienda de Pedro Fernández de Velasco prior de Herrera para retornar en 1380 al monasterio, desde mediados del siglo XV, como otros pueblos cercanos al señorío de los Velasco.